Mezcla en un bol pequeño los 30 g de harina, la levadura seca, los 100 ml de agua tibia y los 5 g de azúcar. Cubre y deja reposar de 8 a 10 minutos, hasta que la superficie se vea espumosa; si permanece completamente plana, la levadura puede estar inactiva.
Pon los 500 g de harina en un bol grande y mézclala con los 20 g de azúcar y la sal. Haz un hueco en el centro, añade la mezcla de levadura, el aceite, los 15 g de margarina y parte de los 150 ml de agua. Integra y agrega el resto del agua poco a poco, hasta obtener una masa suave, ligeramente pegajosa pero manejable.
Amasa sobre la mesa ligeramente enharinada durante 8 minutos, hasta que la masa se vea lisa y elástica. Forma una bola, colócala en un recipiente engrasado, cúbrela y refrigérala durante 1 hora para que se relaje y sea más fácil de estirar.
Divide la masa fría en dos porciones iguales y forma una bola con cada una. Mantén una porción cubierta mientras trabajas con la otra para que no se reseque.
Estira cada porción hasta formar un rectángulo de unos 30 x 22 cm y aproximadamente 5 mm de grosor. Pincela con la margarina restante, dejando libres 2 cm en los bordes. Reparte la mitad del chorizo vegetal, el queso, las pasas, el pimiento y la levadura nutricional sobre cada rectángulo, sin formar una capa demasiado gruesa.
Enrolla cada masa desde uno de los lados largos, sin apretar en exceso para dejar espacio a la expansión. Humedece el borde libre con unas gotas de agua, presiónalo para sellar y dobla los extremos hacia abajo. Coloca los panes con el cierre hacia abajo sobre una bandeja cubierta con papel de horno.
Cubre los panes con un paño y déjalos reposar en un lugar tibio durante 30 a 45 minutos, hasta que se vean más inflados y la masa recupere lentamente la forma al presionarla. Haz unas pequeñas perforaciones en la superficie con un tenedor para controlar la expansión.
Bate la aquafaba con los 5 g de azúcar hasta que forme una espuma ligera. Pincela la superficie de los panes y espolvorea las semillas de amapola, si las usas.
Hornea en un horno precalentado a 180 °C, en la rejilla central, durante 35 a 40 minutos. Estarán listos cuando la superficie esté dorada, la base se vea cocida y al golpearla suavemente suene hueca. Si se doran antes de tiempo, cúbrelos holgadamente con papel de aluminio.
Deja reposar los panes 15 minutos sobre una rejilla antes de cortarlos en rodajas. Este descanso permite que el queso se asiente y evita que la miga se comprima al cortar.