Ralla finamente el queso, pesa las féculas y precalienta el horno a 220 °C. Forra una bandeja con papel para hornear.
Combina la fécula de maíz, la fécula de yuca, el polvo de hornear y el azúcar en un recipiente amplio. Mezcla hasta que no queden zonas separadas.
Añade el queso rallado y la mantequilla. Integra con las manos hasta obtener una mezcla arenosa y uniforme, sin trozos grandes de mantequilla.
Agrega el huevo y mezcla. Incorpora la leche poco a poco hasta obtener una masa suave, compacta y manejable que no se pegue a los dedos. No añadas todo el líquido de una vez.
Amasa durante unos 5 minutos, estirando la masa contra la mesa hasta que se vea lisa y no se desmorone al apretarla. Si se agrieta, añade unas gotas de leche.
Divide la masa en 12 porciones de aproximadamente 75 g y forma bolas lisas. Colócalas en la bandeja con separación de 4 cm para que puedan crecer sin tocarse.
Hornea durante 16 a 20 minutos, hasta que los pandebonos hayan crecido y estén firmes, con la base y los bordes apenas dorados. Déjalos reposar de 5 a 10 minutos antes de servir.