Tamiza la harina en un bol y reserva unas cucharadas. Haz un hueco en el centro, añade el agua tibia, la levadura y una cucharadita del azúcar, y mezcla solo esa zona. Cubre y deja reposar de 10 a 15 minutos, hasta que aparezca una espuma fina.
Añade el resto del azúcar y del agua, incorpora poco a poco el huevo batido y empieza a mezclar desde el centro hacia los bordes. Agrega la sal por un costado para que no caiga directamente sobre la levadura y amasa hasta obtener una masa unida.
Amasa durante varios minutos y añade la mantequilla blanda en cubos, uno a uno. La masa se volverá brillante y pegajosa, pero debe recuperar elasticidad; continúa hasta que se despegue de la mesa y pueda estirarse sin romperse de inmediato.
Forma un bollo, colócalo en un bol ligeramente engrasado y cúbrelo. Déjalo en un lugar tibio hasta que duplique su volumen, aproximadamente 1 hora, aunque el tiempo dependerá de la temperatura ambiente.
Presiona suavemente la masa para retirar parte del gas y estírala en un rectángulo. Distribuye las frutas y los frutos secos, enrolla la masa y dóblala varias veces hasta que los ingredientes queden repartidos sin desgarrar la masa.
Forma un bollo liso y colócalo sobre una bandeja enmantequillada de unos 24 cm de diámetro. Aplana ligeramente el centro para obtener una pieza baja y redonda, cúbrela y deja que aumente cerca de un 50 por ciento, durante 45 a 60 minutos.
Calienta el horno a 170 °C. Hornea el panettone durante 45 a 55 minutos, hasta que esté dorado y firme en el centro. Si la superficie toma color antes de tiempo, cúbrela sin apretar con papel de aluminio.
Deja reposar la pieza 10 minutos sobre la bandeja y luego pásala a una rejilla. Espera a que se enfríe por completo antes de cortarla para que la miga termine de asentarse.