Mezcla en un bol la harina, la almendra molida, la sal, la nuez moscada y la pimienta.
Añade la mantequilla fría y trabájala con las yemas de los dedos hasta obtener migas irregulares, sin que la mezcla se vuelva una pasta lisa.
Agrega el huevo y mezcla solo hasta que empiece a unirse. Incorpora el zumo de limón poco a poco; detente cuando puedas compactar la masa sin que quede pegajosa.
Forma un disco, envuélvelo y refrigéralo durante 1 hora. La masa debe estar firme, pero todavía flexible al estirarla.
Estira la masa entre dos hojas de papel de horno hasta unos 2,5 mm de grosor. Forra seis moldes de tartaleta de 9 cm o un molde redondo de 24 cm, presionando suavemente contra el fondo y las paredes sin estirarla.
Recorta los bordes, pincha ligeramente el fondo y refrigera los moldes forrados durante 20 minutos mientras calientas el horno a 175 °C.
Cubre la masa con papel de horno y coloca encima garbanzos secos o pesos de repostería. Hornea a 175 °C durante 15 minutos, hasta que los bordes estén firmes y apenas dorados.
Retira el papel y los pesos y hornea entre 6 y 8 minutos más, hasta que el fondo se vea seco y la superficie tenga un dorado claro.
Deja enfriar las bases en los moldes antes de desmoldarlas o rellenarlas, porque recién salidas del horno son frágiles.