Precalienta el horno a 175 °C con calor arriba y abajo. Engrasa y enharina un molde redondo de 23 cm de diámetro y al menos 8 cm de alto; también puedes cubrir la base con papel para hornear.
Cierne la harina, el polvo de hornear, el bicarbonato y la sal en un recipiente. Esto distribuye los impulsores y evita que queden pequeños grumos en la masa.
Bate la mantequilla blanda con el azúcar durante 3 a 4 minutos, hasta que la mezcla se vea más pálida y cremosa. Raspa las paredes del recipiente para que no queden zonas sin integrar.
Incorpora los huevos de uno en uno, batiendo solo hasta que cada uno se integre. Agrega la vainilla, el banano machacado y la crema; la mezcla puede verse ligeramente separada, pero debe quedar uniforme al continuar batiendo brevemente.
Añade los ingredientes secos en dos o tres tandas y mezcla a velocidad baja o con una espátula hasta que no se vean vetas de harina. Detente en cuanto la masa esté espesa y homogénea para no desarrollar gluten de más.
Vierte la mitad de la masa en el molde y alisa suavemente. Distribuye las rodajas de banano en una sola capa, dejando un pequeño margen en los bordes, y cúbrelas con el resto de la masa.
Hornea durante 55 a 70 minutos, hasta que la superficie esté dorada, el centro se sienta firme al presionarlo y un palillo insertado en la parte central salga con algunas migas húmedas, pero sin masa líquida.
Deja reposar el pastel en el molde durante 15 minutos. Desmóldalo sobre una rejilla y enfríalo por completo antes de cortarlo, porque la miga termina de afirmarse durante ese reposo.