Mezcla la harina, el azúcar y la sal. Incorpora la mantequilla fría con las yemas de los dedos hasta obtener una textura arenosa con pequeños trozos visibles. Agrega el huevo y el agua fría poco a poco, solo hasta formar una masa compacta que no se vea seca.
Forma un disco, envuélvelo y refrigéralo durante 30 minutos. El reposo hidrata la harina y ayuda a que la masa se estire sin encogerse.
Tritura los plátanos con un tenedor, dejando algunos trozos pequeños. Derrite los 20 g de mantequilla en una sartén a fuego medio-bajo, añade el plátano, la panela y la canela, y cocina de 8 a 10 minutos, revolviendo, hasta que el puré esté espeso y se despegue ligeramente del fondo. Retira del fuego, incorpora el jugo de limón, extiende el relleno en un plato y déjalo enfriar por completo.
Calienta el horno a 190 °C y cubre una bandeja con papel para hornear. Estira la masa sobre una superficie ligeramente enharinada hasta que tenga unos 3 mm de grosor. Corta ocho círculos de aproximadamente 12 cm y coloca una cucharada de relleno en el centro de cada uno, dejando libre el borde.
Dobla cada círculo para formar una media luna. Presiona los bordes con los dedos y repásalos con un tenedor. Haz una pequeña abertura en la parte superior, barniza con el huevo batido y espolvorea azúcar si deseas una cubierta más brillante.
Hornea durante 20 a 25 minutos, hasta que los bordes estén dorados y la superficie tenga un tono avellana claro. Déjalos reposar de 8 a 10 minutos antes de servir para que la masa se afirme y el relleno se asiente.