Seca el pollo y sazónalo con la sal y la pimienta. Pica la cebolla, el ajo y el puerro; corta la zanahoria en medias lunas de unos 3 mm. Mezcla la miel, el jugo de limón y la panela rallada en un cuenco.
Calienta el aceite en una sartén amplia y profunda. Coloca el pollo con la piel hacia abajo y cocínalo a fuego medio-alto durante 6 a 8 minutos. Voltea las piezas y dóralas otros 3 a 4 minutos. Retíralas a un plato. Si la sartén queda llena, trabaja en dos tandas.
Deja aproximadamente 2 cucharadas de grasa en la sartén y retira el exceso. Añade la cebolla, el puerro y la zanahoria. Cocina a fuego medio durante 6 a 8 minutos, removiendo de vez en cuando. Incorpora el ajo durante los últimos 30 segundos.
Vierte el vino tinto y remueve el fondo de la sartén durante 2 minutos para desprender los jugos dorados. Regresa el pollo, añade el agua y tapa. Cocina a fuego medio-bajo durante 25 a 30 minutos, con un hervor suave. Voltea las piezas a mitad de la cocción y añade un poco más de agua si el fondo se seca.
Cuando el pollo esté casi listo, incorpora la mezcla de miel, limón y panela. Remueve para disolver la panela y cocina destapado a fuego bajo durante 5 a 8 minutos, bañando las piezas con la salsa.
Verifica que el pollo alcance 74 °C en la parte más gruesa, sin tocar el hueso. La zanahoria debe estar tierna y la salsa debe cubrir ligeramente una cuchara. Si el pollo necesita más cocción, agrega un poco de agua y continúa cocinando suavemente.
Prueba la salsa. Si está muy dulce, añade jugo de limón de cucharadita en cucharadita; si quedó demasiado espesa, incorpora 1 o 2 cucharadas de agua. Ajusta la sal y sirve el pollo con las verduras y la salsa.