Seca el pollo con papel de cocina y córtalo en cubos de tamaño similar. Pica la cebolla y el ajo, y mide por separado la harina, la leche, el caldo, el tomate y el curry.
Calienta el aceite en una sartén amplia a fuego medio-alto. Añade el pollo, la mitad de la sal y la pimienta, y cocínalo durante 4 a 5 minutos, removiendo, hasta que cambie de color y se dore ligeramente por fuera. Retíralo a un plato; no hace falta que esté completamente cocido todavía.
Baja el fuego a medio y cocina la cebolla en la misma sartén durante 3 minutos, hasta que esté transparente. Agrega el ajo y remueve durante 30 segundos, cuidando que no se queme.
Incorpora la harina y el curry, mezcla durante 30 segundos y añade el tomate triturado. Vierte poco a poco la leche y el caldo mientras remueves con un batidor o cuchara para evitar grumos.
Devuelve el pollo a la sartén y cocina a fuego medio-bajo durante 8 a 10 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que la salsa espese y el pollo esté completamente cocido en el centro. Prueba y ajusta la sal.
Apaga el fuego y deja reposar el pollo durante 2 minutos. Sirve caliente con el acompañamiento elegido.