Pon la carne, el agua, la mitad de la cebolla larga, dos dientes de ajo, la mitad del comino y una cucharadita de sal en una olla de al menos 4 litros. Lleva a hervor, retira la espuma de la superficie y cocina tapado a fuego medio-bajo durante 45 minutos, hasta que la carne empiece a ablandarse.
Incorpora la mazorca, la yuca y la zanahoria. Cocina durante 15 minutos y añade la papa, el repollo y el resto de la cebolla larga. Continúa la cocción unos 10 minutos, hasta que la yuca y la papa estén casi tiernas, pero todavía mantengan su forma.
Mezcla la harina de maíz con el agua tibia, el cilantro, el resto del comino y una pizca de sal. Amasa durante 2 minutos, hasta obtener una masa suave que no se agriete. Déjala reposar 5 minutos y vuelve a amasarla brevemente.
Toma porciones pequeñas de masa, de aproximadamente 4 g, y pellízcalas entre los dedos para formar piezas irregulares y delgadas, de unos 2 cm. Colócalas en un plato ligeramente humedecido mientras terminas la masa.
Cuando las verduras estén casi listas, incorpora las ruyas una a una al caldo hirviendo suavemente. Remueve con cuidado una sola vez para evitar que se peguen y cocina de 8 a 10 minutos, hasta que estén firmes por fuera y cocidas en el centro.
Prueba el caldo y ajusta la sal y la pimienta. Retira los tallos de cebolla si los dejaste enteros y sirve la sopa caliente con cilantro fresco por encima.