Trocea el chocolate blanco y fúndelo en el microondas en intervalos de 20 a 30 segundos, removiendo cada vez, hasta obtener una mezcla lisa. Déjalo entibiar mientras preparas la base.
Tritura las galletas hasta obtener una arena fina y mézclalas con la mantequilla fundida. Presiona la mezcla en el fondo de un molde desmontable de 20 cm forrado con papel de horno y refrigera durante 20 minutos.
Bate el queso crema a temperatura ambiente hasta que quede liso y sin grumos. Añade el azúcar solo si la vas a utilizar.
Bate la nata fría en un recipiente aparte hasta que forme picos suaves. Detente antes de que se vuelva granulosa o demasiado firme.
Incorpora el chocolate blanco tibio al queso crema en un hilo fino y mezcla hasta que no queden vetas. Agrega la nata montada en dos o tres tandas con una espátula, usando movimientos envolventes para conservar el aire.
Vierte el relleno sobre la base fría, alisa la superficie y refrigera la tarta durante al menos 8 horas, preferiblemente toda la noche, hasta que esté firme al tacto.
Pasa una espátula fina por el borde, abre el molde y corta la tarta con un cuchillo liso caliente y seco. Sírvela fría con la cobertura que prefieras.