Forra la base de un molde desmontable de 23 cm con papel de horno. Mezcla las galletas trituradas con la mantequilla derretida, distribuye la mezcla en el molde y presiónala hasta formar una capa compacta y nivelada. Refrigera mientras preparas la crema.
Calienta los 500 ml de leche con la vainilla y el azúcar sin dejar que hierva. Aparte, bate los huevos con la maicena y añade un poco de la leche caliente mientras remueves. Incorpora esta mezcla al resto de la leche y cocina a fuego medio, removiendo, hasta que espese; baja el fuego y cocina 2 minutos más. Pasa la crema a un recipiente ancho, cúbrela con plástico en contacto y enfríala por completo en el refrigerador.
Hidrata la gelatina de la mousse según las indicaciones del fabricante. Calienta los 120 ml de leche, disuelve allí la gelatina y deja que se temple. Bate la nata fría con los 100 g de azúcar hasta obtener picos suaves. Remueve la crema pastelera fría para alisarla, incorpora la nata con movimientos envolventes y añade las almendras crocantes.
Mezcla la leche con gelatina con unas cucharadas de la preparación de crema pastelera para igualar temperaturas y luego intégrala al resto con movimientos suaves. Vierte la mousse sobre la base fría, alisa la superficie y refrigera durante al menos 4 horas, hasta que tiemble ligeramente pero no se mueva como líquido.
Hidrata la gelatina de la cobertura. Calienta los 60 ml de nata sin que hierva, retírala del fuego, disuelve la gelatina escurrida o hidratada y añade el chocolate troceado. Remueve hasta obtener una mezcla lisa; si quedan trozos, calienta unos segundos más y deja templar.
Raspa suavemente la superficie firme de la mousse con un tenedor y vierte encima la cobertura tibia, extendiéndola en una capa uniforme. Refrigera 3 horas más. Desmolda con cuidado y decora con las almendras crocantes y los Lacasitos justo antes de servir.