Precalienta el horno a 180 °C con calor arriba y abajo. Engrasa un molde redondo de 22 cm, cubre la base con papel para hornear y vuelve a engrasar ligeramente los bordes.
Coloca los granos de choclo y la leche en una licuadora o procesador. Tritura en intervalos cortos hasta obtener una pasta espesa con algunos trocitos pequeños de maíz; evita licuarla hasta convertirla en un líquido completamente liso.
Pasa el maíz molido a un recipiente amplio y añade la mantequilla derretida, el azúcar, los huevos y la vainilla. Mezcla hasta integrar. Incorpora la harina, el polvo de hornear y la sal, y remueve solo hasta que no queden partes secas. La mezcla debe caer de la cuchara en una cinta gruesa y lenta.
Vierte la mezcla en el molde preparado y nivela la superficie con una espátula. Golpea suavemente el molde contra la mesa una vez para eliminar bolsas de aire grandes, sin compactar la mezcla.
Hornea durante 45 a 55 minutos, hasta que la superficie esté dorada y el centro se vea firme. Al insertar un palillo en el centro debe salir con algunas migas húmedas, pero sin masa líquida.
Retira la torta del horno y déjala reposar en el molde durante 20 minutos. Pasa una espátula fina por los bordes, desmolda con cuidado y deja enfriar sobre una rejilla antes de cortar.