Precalienta el horno a 180 °C. Engrasa un molde redondo de 22 cm, cúbrelo con una base de papel para hornear y enharina ligeramente los lados.
Pon en la licuadora los huevos, la mantequilla derretida y tibia, la leche y el azúcar. Licua durante 30 segundos, hasta que la mezcla se vea uniforme y el azúcar comience a disolverse.
Añade el cacao en polvo y la sal. Licua durante 15 segundos más, hasta obtener una mezcla oscura y sin bolsas secas de cacao.
Incorpora la harina y los polvos de hornear en dos tandas. Pulsa la licuadora solo hasta que no se vean partes secas; termina de integrar los bordes con una espátula si hace falta, sin batir de más.
Vierte la masa en el molde y hornea durante 38 a 45 minutos, hasta que la superficie esté firme y un palillo insertado en el centro salga con algunas migas húmedas, pero sin masa líquida.
Deja la torta 10 minutos dentro del molde. Pasa un cuchillo fino por el borde, desmolda sobre una rejilla y deja enfriar por completo antes de cortar o rellenar.
Si deseas rellenarla, bate la crema de leche fría hasta que forme picos suaves y añade el azúcar glas. Abre la torta fría por la mitad, distribuye la crema y coloca la otra capa encima; también puedes servirla sin relleno con un poco de azúcar glas.