Precalienta el horno a 180 °C. Mezcla el coco rallado, la clara, el azúcar de coco y la sal hasta obtener una masa húmeda que se compacte al presionarla.
Engrasa un molde desmontable de 15 cm y presiona la mezcla en el fondo hasta formar una capa pareja, sin dejar zonas muy gruesas en los bordes.
Hornea durante 10 a 12 minutos, hasta que los bordes estén dorados y la superficie se vea seca. Retira del horno y deja enfriar por completo dentro del molde.
Coloca el chocolate picado en un recipiente resistente al calor. Calienta la crema hasta que empiece a humear, sin dejar que hierva, viértela sobre el chocolate y espera 2 minutos. Remueve desde el centro hasta obtener una mezcla lisa y brillante.
Vierte la ganache sobre la base fría, alisa la superficie y espolvorea los nibs de cacao. Lleva al congelador durante 30 minutos y después refrigera al menos 90 minutos, hasta que el centro esté firme pero cremoso.
Pasa un cuchillo fino por el borde del molde, desmolda la torta y córtala con un cuchillo tibio y seco para conseguir porciones limpias.