Mezcla las uvas pasas, las ciruelas y las frutas confitadas con el ron y el vino tinto en un recipiente con tapa. Déjalas reposar en el refrigerador durante 8 a 12 horas. Sácalas 30 minutos antes de preparar la mezcla y escúrrelas ligeramente.
Precalienta el horno a 160 °C, con calor arriba y abajo. Engrasa un molde redondo de 22 cm, cubre la base con papel para hornear y espolvorea harina en las paredes. Retira el exceso.
Bate la mantequilla con la panela o el azúcar morena durante 3 a 4 minutos, hasta obtener una mezcla más clara y cremosa. Incorpora los huevos de uno en uno, batiendo solo hasta integrarlos.
Agrega el caramelo líquido y mezcla a velocidad baja. La preparación puede verse ligeramente separada, pero se unirá al incorporar los ingredientes secos.
Tamiza la harina, el cacao, el polvo de hornear, la canela, los clavos, la nuez moscada y la sal. Añádelos en dos tandas y mezcla con espátula hasta que no queden partes secas; evita batir de más.
Mezcla las frutas escurridas con los 15 g de harina adicional e incorpóralas a la masa con movimientos envolventes. Si sobra mucho líquido de maceración, no lo agregues, porque puede volver pesada la mezcla.
Vierte la masa en el molde y nivela la superficie. Hornea en la rejilla central o ligeramente por debajo durante 60 a 70 minutos, hasta que la superficie esté firme, la torta se haya separado apenas de las paredes y un palillo salga con migas húmedas, sin masa líquida.
Deja la torta dentro del molde durante 15 minutos. Desmóldala sobre una rejilla, retira el papel y deja que se enfríe por completo. Envuélvela y déjala reposar entre 8 y 12 horas antes de cortarla.