Desmenuza la levadura en el agua tibia y remueve hasta disolverla. Déjala reposar 5 minutos; la mezcla debe quedar uniforme, sin grumos de levadura.
Pon la harina y la sal fina en un bol amplio, vierte el agua con levadura y añade 25 ml de aceite de oliva. Mezcla hasta que no queden partes secas.
Pasa la masa a la mesa ligeramente enharinada y amasa durante 8 a 10 minutos, hasta que esté lisa, elástica y apenas pegajosa. Evita añadir harina en exceso para que las tortas no queden duras.
Forma una bola, colócala en un bol aceitado y cúbrela. Déjala reposar aproximadamente 1 hora en un lugar templado, hasta que aumente visiblemente de volumen.
Divide la masa en seis porciones iguales y forma bolas. Déjalas reposar 10 minutos cubiertas; luego estira cada una con las manos hasta obtener discos de unos 12 cm de diámetro.
Coloca los discos en una bandeja con papel de horno y presiónalos con las yemas para formar hendiduras. Cúbrelos y déjalos reposar 30 minutos. Después, rocía con los 15 ml de aceite de oliva y espolvorea la sal gruesa.
Precalienta el horno a 200 °C, con calor arriba y abajo. Hornea las tortas durante 15 a 18 minutos, hasta que los bordes estén dorados y la base se vea cocida. Al sacarlas, reparte la albahaca fresca y déjalas enfriar 10 minutos sobre una rejilla.