Coloca las patatas y la cebolla en una fuente amplia apta para microondas. Añade 10 ml de aceite y la mitad de la sal, mezcla y cubre con una tapa apta o con film perforado, dejando una pequeña salida para el vapor.
Cocina a potencia alta durante 3 minutos, remueve y continúa en intervalos de 3 minutos hasta que las patatas estén tiernas al pincharlas, pero conserven su forma; normalmente necesitarán entre 9 y 12 minutos en total.
Bate los huevos con el resto de la sal en un cuenco grande hasta integrar claras y yemas, sin necesidad de formar espuma. Añade las patatas y la cebolla calientes, mezcla con suavidad y deja reposar 5 minutos.
Calienta una sartén antiadherente de 24 cm a fuego medio y añade los 5 ml de aceite restantes. Cuando el aceite se deslice con facilidad por la base, vierte la mezcla y distribúyela con una espátula.
Cocina durante 3 a 4 minutos, separando los bordes con la espátula. La base debe quedar dorada y firme, mientras la parte superior todavía conserva un ligero brillo.
Coloca un plato llano sobre la sartén, gira la tortilla con decisión y deslízala de nuevo a la sartén. Cocina entre 2 y 3 minutos, o hasta que el centro alcance el punto que prefieras; para una tortilla jugosa, debe temblar apenas al mover la sartén.
Retira la tortilla y déjala reposar de 3 a 5 minutos antes de cortarla. Sirve caliente o tibia para que el huevo termine de asentarse sin perder su textura suave.