Pela las patatas, córtalas en láminas finas y uniformes, y cocínalas en una sartén amplia con el aceite a fuego medio-bajo durante 15 a 18 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que estén tiernas y apenas doradas.
Bate los huevos en un recipiente grande con la sal y la pimienta hasta integrar claras y yemas, sin necesidad de montar la mezcla.
Retira las patatas con una espumadera, deja que escurran bien y mézclalas con el huevo. Reserva 1 cucharada del aceite en la sartén y guarda el resto para otro uso.
Calienta la sartén de 22 cm a fuego bajo, vierte la mitad de la mezcla de patata y huevo y distribúyela en una capa uniforme. Cocina durante 3 o 4 minutos, hasta que la base esté firme y los bordes comiencen a cuajar.
Coloca el jamón y el queso sobre la primera capa, dejando unos 2 cm libres alrededor del borde para que el huevo pueda sellar la tortilla.
Vierte encima la mezcla restante, tapa la sartén y cocina a fuego bajo durante 5 o 6 minutos, hasta que los bordes estén firmes y el centro tiemble ligeramente al mover la sartén.
Despega los bordes con una espátula, coloca un plato plano sobre la sartén y voltea la tortilla con cuidado. Devuélvela a la sartén y cocina 2 o 3 minutos más, hasta que la superficie esté dorada y el centro cuajado.
Pasa la tortilla a un plato y déjala reposar 5 minutos antes de cortarla, para que el huevo termine de asentarse y el queso conserve una textura cremosa.