Pollo con tomate y perejil

Esta receta de pollo con tomate y perejil está pensada para lectores que quieren cocinar sin perderse entre párrafos largos. La lista de ingredientes y la preparación aparecen bien separadas.
Empieza por revisar la cantidad de cada ingrediente y luego sigue los pasos con atención.
Resumen rápido
Para hacer pollo con tomate y perejil, revisa primero cebolla grande picada, ajo molidos, tomate pelado y rallado y comino molido 1 manojo de perejil picado y sigue la preparación en orden. Es una opción casera para servir como plato principal con arroz, ensalada o verduras.
Ingredientes para pollo con tomate y perejil
Para preparar pollo con tomate y perejil, reúne los ingredientes antes de empezar y verifica que las cantidades estén listas para cocinar con más facilidad.
- 8 piezas de Pollo (variable según el número de comensales)
- 1 unidad de Cebolla grande picada
- 4 dientes de Ajo molidos
- 2 piezas de Tomate pelado y rallado
- 2 cucharadas soperas de Comino molido 1 manojo de Perejil picado
- 1 pizca de Sal
- 1 taza de Caldo de pollo
- Aceite vegetal cantidad necesaria
Preparación
Sigue estos pasos para que pollo con tomate y perejil quede bien preparado, con los ingredientes incorporados en el orden correcto.
- Dora las presas de pollo en una sartén con un chorrito de aceite vegetal caliente. Retíralas cuando estén selladas y dora la cebolla picada y los dientes de ajo hasta que tomen un tono marroncito.
- Agrega el tomate a la cebolla y los ajos y deja dar un hervor. Luego, incorpora el perejil, la sal y el comino molido. Remueve y deja cocinar unos minutos la salsa.
- Vierte el caldo de pollo, incorpora las presas de pollo y deja cocer. Si consideras que falta líquido, añade más caldo.
- Cuando esté listo, sirve el pollo en salsa de tomate y perejil acompañado de tajadas de papa sancochadas, una ensalada verde o verduras salteadas.
Consejos para preparar pollo con tomate y perejil
- Ten todos los ingredientes medidos o preparados antes de comenzar para que la receta avance sin pausas.
- Prueba y ajusta la sal al final, especialmente si usas caldo, queso, conservas o ingredientes ya sazonados.
- Sirve la receta recién hecha cuando sea posible, o deja que repose unos minutos si necesita asentarse antes de llevarla a la mesa.