Postres

Cheesecake de ricota al horno con mermelada de fresa

Cheesecake de ricota

Cortar este cheesecake de ricota cuando ya está bien frío revela una miga suave, apenas aireada por las claras montadas, y una superficie dorada que contrasta con la cobertura roja de fresa. La ricota le da una textura más ligera que la de un cheesecake clásico de queso crema, mientras la ralladura de limón evita que el dulzor resulte pesado.

Cuando preparo esta tarta, prefiero servirla fría y dejar que la mermelada se asiente sobre cada porción. La cobertura se cocina en pocos minutos, conserva algunos trozos tiernos de fruta y aporta la acidez necesaria para acompañar un relleno lácteo, dulce y delicado.

Por qué funciona este cheesecake

  • La ricota aporta humedad y una textura granulada muy fina que se vuelve cremosa al batirla. El almidón de maíz absorbe parte de esa humedad y ayuda a que la tarta conserve la forma al enfriarse.
  • Separar los huevos tiene un efecto concreto: las claras montadas incorporan aire y hacen que el interior quede más liviano. Hay que integrarlas con movimientos envolventes, porque batir de más elimina las burbujas que sostienen esa textura.
  • El cheesecake termina de afirmarse durante el enfriado. Al salir del horno debe estar cuajado en los bordes y moverse apenas en el centro; si se hornea hasta que quede completamente rígido, puede resultar seco después de enfriarse.

Consejos antes de empezar

  • Escurre la ricota: si está muy húmeda, déjala en un colador durante 20 a 30 minutos. El exceso de suero vuelve la mezcla más líquida y alarga la cocción.
  • Usa un molde de 25 cm: la tarta queda relativamente baja y se hornea de manera uniforme. Engrásalo y espolvoréalo con maicena para facilitar el desmolde.
  • Controla el batido: las claras deben formar picos firmes y brillantes, pero no secos ni grumosos. Incorpóralas en dos o tres tandas para conservar el volumen.
  • Observa el centro: cuando los bordes estén dorados y el centro tiemble suavemente al mover el molde, apaga el horno. La estructura terminará de fijarse al enfriarse.

Ingredientes para Cheesecake de ricota

  • 500 g ricota (Bien escurrida; también se conoce como ricotta o requesón.)
  • 4 huevos (Separados en claras y yemas.)
  • 395 g leche condensada (Una lata estándar.)
  • 240 ml leche entera (A temperatura ambiente.)
  • 30 g almidón de maíz (Maicena.)
  • 25 g azúcar moreno (Para el relleno.)
  • 1 limón (Solo la ralladura fina.)
  • 1 aceite o mantequilla (Para engrasar el molde.)
  • 250 g fresas (Limpias y cortadas en trozos.)
  • 60 g azúcar blanco (Para la mermelada.)
  • 60 ml agua (Para cocinar las fresas.)

Cómo hacer cheesecake de ricota

PASO 1). Preparar la mezcla de ricota Precalienta el horno a 170 °C. Engrasa un molde redondo de 25 cm y espolvoréalo con un poco de maicena. Bate la ricota, las yemas, la leche condensada, la leche, el almidón de maíz, el azúcar moreno y la ralladura de limón hasta obtener una crema homogénea, sin grumos visibles.

PASO 2). Montar las claras Bate las claras hasta que formen picos firmes y brillantes. No deben verse secas ni granuladas, porque perderían facilidad para integrarse.

PASO 3). Incorporar el aire Añade las claras montadas a la crema de ricota en dos o tres tandas, mezclando con una espátula y movimientos envolventes hasta que no queden manchas blancas. Evita batir enérgicamente para no desinflar la mezcla.

PASO 4). Hornear el cheesecake Vierte la preparación en el molde y hornea durante 45 a 50 minutos, hasta que los bordes estén dorados y el centro tiemble apenas al mover el molde. Apaga el horno y deja la tarta dentro 10 minutos con la puerta entreabierta.

PASO 5). Enfriar la tarta Retira el molde y deja enfriar el cheesecake a temperatura ambiente durante 1 hora. Luego cúbrelo y refrigéralo al menos 4 horas antes de desmoldarlo y cubrirlo.

PASO 6). Preparar la mermelada de fresa Pon las fresas, el azúcar blanco y el agua en una olla pequeña. Cocina a fuego medio durante 8 a 10 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que la fruta esté blanda y el líquido cubra ligeramente la cuchara. Tritura si quieres una cobertura lisa o deja algunos trozos; enfría por completo.

PASO 7). Cubrir y servir Extiende la mermelada fría sobre el cheesecake ya refrigerado. Corta con un cuchillo fino y limpio, limpiándolo entre porciones para que la cobertura y el relleno se distingan con claridad.

Cómo servirlo y conservarlo

Refrigera el cheesecake al menos 4 horas antes de cortarlo, idealmente toda la noche. Pasa un cuchillo fino por el borde y límpialo entre cortes para obtener porciones más definidas. Sírvelo frío, con la mermelada por encima y algunas fresas frescas si las tienes.

Guárdalo tapado en la nevera hasta 4 días. La cobertura puede prepararse con un día de anticipación y conservarse aparte; si se añade todavía caliente, ablanda la superficie de la tarta. No recomiendo congelarlo con la mermelada puesta, porque la fruta pierde textura al descongelarse.

Si la textura no queda como esperabas

  • Quedó líquido en el centro: probablemente necesitaba más tiempo de horno o la ricota tenía demasiado suero. Devuélvelo al horno a 160 °C durante 10 a 15 minutos y vuelve a enfriarlo por completo.
  • Se hundió mucho: un ligero descenso es normal en una preparación con claras montadas, pero un colapso marcado suele deberse a un batido insuficiente del relleno o a sacar la tarta demasiado pronto. Déjala reposar unos minutos dentro del horno apagado, con la puerta entreabierta.
  • Quedó seco: el horno pudo estar demasiado fuerte o la cocción se prolongó. Para la próxima, retíralo cuando el centro todavía tiemble ligeramente y no esperes a que toda la superficie esté firme.

Preguntas frecuentes sobre Cheesecake de ricota

¿Puedo usar queso crema en lugar de ricota?

Puedes hacerlo, pero el resultado será más denso y untuoso, parecido a un cheesecake clásico. Usa la misma cantidad en peso y evita añadir leche de coco o más líquido, porque el queso crema ya contiene menos suero libre que una ricota húmeda.

¿Es necesario separar los huevos?

En esta fórmula conviene hacerlo porque las claras montadas aligeran la miga. Si los mezclas enteros, la tarta seguirá cuajando, pero quedará más compacta y menos esponjosa.

¿Cómo sé que el cheesecake está listo?

Los bordes deben verse dorados y firmes, mientras el centro se mueve apenas como una gelatina suave al sacudir el molde. No esperes a que el centro quede completamente inmóvil dentro del horno, porque continuará cuajando durante el enfriado.

¿Puedo preparar la mermelada con fresas congeladas?

Las fresas congeladas funcionan, aunque soltarán más líquido y necesitarán algunos minutos adicionales de cocción. Déjala reducir hasta que cubra la cuchara y enfríala antes de extenderla sobre la tarta.

Más recetas para tu mesa

Para cambiar la ricota por un relleno más intenso y una cobertura frutal, prueba el cheesecake de chocolate blanco y frutos rojos.

Si prefieres una versión fría con base de galleta, puedes preparar el cheesecake de Oreo sin horno.

Otra forma de disfrutar la ricota en un postre horneado es esta tarta de ricota y dulce de leche.

Para servir el mismo contraste de queso y fruta en porciones individuales, elige el cheesecake de fresa en vasitos.

Si te apetece comparar esta textura horneada con una versión de chocolate, consulta la tarta de queso y chocolate al horno.

Cheesecake de ricota

Cheesecake de ricota al horno con mermelada de fresa

Cheesecake de ricota al horno con una textura suave y ligeramente esponjosa, terminado con mermelada casera de fresa.
Tiempo de preparación 25 minutos
Tiempo de cocción 50 minutos
Reposo 5 horas
Tiempo total 6 horas 15 minutos
Porciones: 10 porciones
Plato: Postre
Cocina: Internacional
Calorías: 320

Ingredientes
  

  • 500 g ricota Bien escurrida; también se conoce como ricotta o requesón.
  • 4 huevos Separados en claras y yemas.
  • 395 g leche condensada Una lata estándar.
  • 240 ml leche entera A temperatura ambiente.
  • 30 g almidón de maíz Maicena.
  • 25 g azúcar moreno Para el relleno.
  • 1 limón Solo la ralladura fina.
  • 1 aceite o mantequilla Para engrasar el molde.
  • 250 g fresas Limpias y cortadas en trozos.
  • 60 g azúcar blanco Para la mermelada.
  • 60 ml agua Para cocinar las fresas.

Utensilios

  • 1 Molde redondo de 25 cm
  • 1 Batidora eléctrica
  • 1 Espátula de silicona
  • 1 Colador
  • 1 Olla pequeña
  • 1 Cuchillo fino

Preparación
 

  1. Precalienta el horno a 170 °C. Engrasa un molde redondo de 25 cm y espolvoréalo con un poco de maicena. Bate la ricota, las yemas, la leche condensada, la leche, el almidón de maíz, el azúcar moreno y la ralladura de limón hasta obtener una crema homogénea, sin grumos visibles.
  2. Bate las claras hasta que formen picos firmes y brillantes. No deben verse secas ni granuladas, porque perderían facilidad para integrarse.
  3. Añade las claras montadas a la crema de ricota en dos o tres tandas, mezclando con una espátula y movimientos envolventes hasta que no queden manchas blancas. Evita batir enérgicamente para no desinflar la mezcla.
  4. Vierte la preparación en el molde y hornea durante 45 a 50 minutos, hasta que los bordes estén dorados y el centro tiemble apenas al mover el molde. Apaga el horno y deja la tarta dentro 10 minutos con la puerta entreabierta.
  5. Retira el molde y deja enfriar el cheesecake a temperatura ambiente durante 1 hora. Luego cúbrelo y refrigéralo al menos 4 horas antes de desmoldarlo y cubrirlo.
  6. Pon las fresas, el azúcar blanco y el agua en una olla pequeña. Cocina a fuego medio durante 8 a 10 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que la fruta esté blanda y el líquido cubra ligeramente la cuchara. Tritura si quieres una cobertura lisa o deja algunos trozos; enfría por completo.
  7. Extiende la mermelada fría sobre el cheesecake ya refrigerado. Corta con un cuchillo fino y limpio, limpiándolo entre porciones para que la cobertura y el relleno se distingan con claridad.

Notas

  • Escurre la ricota si contiene mucho suero para evitar que el centro quede líquido.
  • Refrigera la tarta al menos 4 horas antes de cortarla; el relleno termina de afirmarse durante ese reposo.
  • Las calorías son una estimación por porción e incluyen el cheesecake y la mermelada de fresa, pero no decoraciones ni acompañamientos adicionales.